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El Court de Doris: Lo que nos dejó el Australian Open 2025

En su más reciente columna de opinión, Doris Alcívar reflexiona sobre lo más importante en el primer major del año.

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Foto: Eurosport

Por: Doris Alcívar

El Australian Open 2025 pasó, pero lo de Madison Keys ha quedado. Sinner volvió a levantar el trofeo. El primer Grand Slam del año dejó varios temas de conversación; uno de los temas destacados fue el triunfo de Madison Keys, quien venció en la final a Aryna Sabalenka en tres sets.

Keys pensaba que “si no ganaba un Grand Slam no estaría a la altura de lo que la gente esperaba”, se auto-imponía esa presión y no disfrutaba del momento. Liberarse de ese pensamiento limitante le permitió enfocarse en trabajar y valorar el proceso y, el resultado fue su primer título, a los 29 años.
El tenis es sin duda, uno de los deportes individuales de alta demanda mental. Contar con un acompañamiento profesional, sobre todo en momentos en que parece que las cosas no salen como los tenistas esperan, hace la diferencia.

Después de algunos intentos por llegar a la élite del tenis femenino, varios años después de haber estado “cerca” de la consagración (en 2017 fue subcampeona del US Open), Keys logró volver a creer en sí misma y ganar su primer major. ¿Qué pasará en el futuro inmediato con Keys? No lo sabemos, se “bajó” de los torneos subsiguientes a Australia por una lesión en la pierna. Sin duda, lo que menos necesita ahora la norteamericana es volver a exigirse de más.

En la rama masculina, no hubo mayores sorpresas, lo de Sinner no es nuevo y lo de Djokovic para muchos, tampoco. Que las lesiones no lo dejaron avanzar hasta la última ronda, ya lo vimos en ocasiones anteriores y nos recuerda que el cuerpo de Djokovic no es de acero y que, efectivamente, los años pasan, aunque el deportista se cuide al máximo. Lo cierto es que, poco a poco, será una constante que el campeón de un Grand Slam no sea alguno del Big Three. A Djokovic le perdieron el temor, no porque haya disminuido su calidad tenística sino por el evidente desgaste físico que experimenta y se manifiesta en sus reiteradas (e incuestionables) lesiones. La relación con su entrenador, su presencia en los torneos, lo que diga o deje de decir seguirá siendo noticia porque es y será de lo mejor que le pasó al tenis en las últimas décadas.

Sinner empieza a generar este tipo de emociones: “amor-odio” por parte de los fanáticos. Su actuación es indiscutible, la sombra del caso de doping positivo lo perseguirá por algún tiempo, sin embargo, todo eso es parte de erigirse como la nueva figura del tenis mundial. Habrá número uno del mundo para rato.

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