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El Court de Doris: Doctor Roger Federer y la universidad de la vida
El suizo y un brillante discurso, que quedará para la posteridad.
Por: Doris Alcívar
Roger Federer recibió el título de doctor en humanidades por la Universidad de Dartmouth en Hanover, Estados Unidos de Norteamérica, y brindó un discurso que ha dado la vuelta al mundo, emotivo, sentido y valioso, aplicable para cualquier ámbito de la vida.
Tres lecciones y un mensaje final que se pueden resumir de esta manera:
Ganar sin esfuerzo es un mito (Effortless is a myth)
Es solamente un punto (It´s only a point)
La vida es más grande que la cancha (Life is bigger than the court)
Federer recordó al público que dejó la escuela a los 16 y que solamente ha estado en campus universitarios un par de veces, sin embargo, recibe un doctorado. Uno podría preguntarse qué méritos hizo para que le otorguen esa distinción y, luego de escucharlo, no quedan dudas de que el suizo es el mejor ejemplo de lo que significa merecer este tipo de reconocimientos, aún cuando no haya pasado por un claustro universitario. Federer se ha graduado en la “universidad de la vida”.
Él que hacía ver el juego como algo simple, que parecía que ganaba fácilmente los partidos, dejó claro que encontró las herramientas para ganar. A simple vista parece sencillo, pero no lo es, si bien él nació con un talento, un don, supo trabajar, esforzarse, ser disciplinado, creer en sí mismo, enfocarse en el presente y valorar lo verdaderamente importante: la familia, los amigos, el equipo que lo acompañó durante toda su carrera.
El talento importa, pero más importante es lo que se hace con ese talento. Si bien se puede nacer con un talento u otro, hay que ser disciplinado, paciente, esforzarse para aprender a vivir la vida y conocerse a uno mismo. Y, aunque exista talento y esfuerzo, perder es una posibilidad, la derrota es parte del aprendizaje.
Más de tres millones de niños han sido beneficiados a través de la fundación de Federer en Sudáfrica y alrededor del mundo, con acceso a la educación temprana. Él ha entendido la filantropía no solamente como un acto de donación económica, sino de donación personal. Ha dedicado tiempo, ideas, trabajo a su fundación, en la que alumnos y profesores reciben un trato digno y, acceden a mejores oportunidades en un continente prácticamente olvidado.
Federer recordó a un legendario entrenador que al reclutar a sus jugadores decía: “Que serán los mejores futbolistas cuando sea el tiempo de jugar al fútbol, los mejores alumnos cuando sea el tiempo de estudiar y siempre serán buenas personas”. Al final, lo más importante será ser buena persona.
En conclusión, para Federer, en la vida como en el deporte, hay que ir detrás de lo que se quiere, hay que ser buena persona, considerado con los demás y, desde luego, disfrutar del viaje.